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Dermatitis
Solar
Las
lesiones de origen solar residen en piel despigmentada o con pigmentación
leve, regiones de pelaje ralo en ventrolateral del abdomen y/o área
inguinal y a menudo en la vecindad inmediata de la piel pigmentada normal.
Por su distribución ventral a veces se pasa por alto a una dermatitis
solar. Esta localización ventral es atribuida a la naturaleza reflectiva
de los rayos solares sobre las superficies claras, falta de pelo y costumbre
de muchos perros a "tomar sol" sobre sus espaldas. La dermatosis
actínica también se presenta sobre lateral del flanco, puente
nasal, lateral del tarso y en ocasiones medial del tarso. En la presente
serie ningún caso fue derivado por dermatitis solar.
Los cambios clínicos más precoces en los perros con dermatitis
solar son el eritema y descamación ligera de la piel poco pigmentada.
Con la exposición solar crónica hay marcado espesamiento
de la piel eritematosa y formación de comedones negros, dermatitis
piogranulomatosa y ampollas hemorrágicas. Las lesiones actínicas
durante sus estadios primitivos se confunden (en clínica y microscopia)
con alergias, endocrinopatías o defectos de la queratinización
primaria. Los cambios piogranulomatosos deben diferenciarse de la dermatitis
microbiana y piodermia en puntos de presión, sobre todo cuando
se localizan en lateral y medial del tarso. El daño solar provocaría
colapso de la estructura de sostén folicular, que luego lleva a
la formación de quistes foliculares (comedones). La ruptura de
estos quistes libera queratina y pelo hacia la dermis ocasionando dermatitis
piogranulomatosa con ampollas hemorrágicas e infección secundaria.
La dermatitis actínica crónica sin tratar puede evolucionar
al cáncer. Los tumores de origen solar en perros incluyen carcinoma
de células escamosas y con menor frecuencia, hemangioma y hemangiosarcoma.
La inducción de neoplasia solar requiere la absorción de
luz UV por los tejidos. La penetración de la radiación UV
en la dermis depende del espesor epidérmico. Los rayos penetran
sin dificultad la epidermis delgada
tomando lugar la absorción en la dermis donde se inducen los tumores.
El hemangioma/hemangiosarcoma solares se notaron en la conjuntiva limbal
temporal y área inguinal (regiones con epitelios delgados). En
los tumores de origen actínico se comunicó la transformación
del hemangioma en hemangiosarcoma. En los casos de hemangioma o sarcoma
cutáneo es importante determinar cualquier posible asociación
con la dermatitis solar.
Los pacientes con diagnóstico de dermatitis solar tienen antecedentes
de exposición y "baños de
sol" frecuentes; lesiones clínicas de pápulas eritematosas,
comedones, piel con liquenosis o ampollas
hemorrágicas en regiones de pelo ralo y despigmentadas; e histopatología
compatible con daño
actínico. La dermatohistopatología presenta hiperqueratosis,
acantosis, quistes foliculares, ectasia
de glándulas sudoríparas apocrinas y furunculosis. Estos
hallazgos son inespecíficos pues también se
comprueban en otros varios procesos tegumentarios.
La fibrosis dérmica superficial, advertida en los 3 casos, puede
señalar una exposición solar crónica.
La fibrosis es una consecuencia de la destrucción del colágeno.
El trauma, quemaduras y procesos
inflamatorios crónicos redundan en fibrosis. Si bien es una manifestación
inespecífica su presencia
motiva sospechas de una dermatitis actínica.
Otro cambio descripto, pero no observado en esta serie, es la disqueratosis
o necrosis de queratinocitos individuales. Puede aparecer en los estadios
avanzados de la dermatitis solar y por ende, no es tan crucial para el
diagnóstico precoz como la presencia de la fibrosis dérmica
superficial.
Un rasgo particular de la piel fotodañada en algunos casos es la
existencia de elastosis solar en la dermis. La exposición crónica
a la luz solar modifica el colágeno y las fibras reticulares y
elásticas; la exposición solar reduce la organización
de los elementos dérmicos. En los preparados teñidos con
hematoxilina/eosina el engrosamiento de las fibras elásticas es
basofílico y redunda en un colágeno dérmico más
homogéneo o manchado. Las fibras de elastina se tiñen de
manera intensa con impregnación argéntica o colorantes específicos.
La elastosis solar, de reconocimiento sencillo en el hombre, no siempre
es evidente en el perro. En esta serie la coloración con Verhoeff/van
Gieson fue negativa.
El tratamiento se basa en erradicar la bacteriosis secundaria, restricción
de la exposición solar y a veces antiflogosis con esteroides. En
medicina humana se recomendaron los retinoides sintéticos (por
ej., isotretinoína y etretinato) para tratar y prevenir las queratosis
actínicas debido a su capacidad para controlar la transformación
neoplásica. Estas drogas se están experimentando en veterinaria.
El retinol y la isotretinoína no fueron eficaces en el tratamiento
de la dermatitis actínica canina. En un estudio, algunos perros
con lesiones preneoplásicas mostraron mejoría y/o resolución
clínica cuando recibieron etretinato (1 mg/kg/12 horas, bucal).
Las queratosis solares en otros perros se mantuvieron estáticas
o evolucionaron al carcinoma de células escamosas prescindiendo
del tratamiento. La frecuencia de transformación maligna en las
queratosis actínicas es desconocida en los perros y en consecuencia,
es difícil valorar la eficacia real del etretinato en la prevención
del carcinoma de células escamosas. En presencia de este cáncer
la administración del etretinato fue ineficaz. Dosis más
altas podrían ser beneficiosas. Las reacciones adversas a esta
droga (queratoconjuntivitis seca, rigidez articular, aumento esporádico
del colesterol y triglicéridos, y elevación ligera de las
enzimas hepáticas) son menos comunes en el perro que en el hombre.
En nuestra serie hubo piel fotodañada sin evidencia de queratosis
solar, con respuesta favorable al tratamiento conservador (anulación
del sol, antibióticos y corticoides.
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