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Una opinión doguera No estoy de acuerdo que se haya sacado al dogo argentino del grupo de perros de caza y lo hayan colocado en el de guardia/protección/utilidad (II). Si bien tiene la aptitud para desempeñarse como un fiel perro de guardia y compañía, el dogo argentino es el perro de caza mayor por excelencia. Es un peso pesado entre los perros cazadores, cosa que viene haciendo desde hace décadas y aún hoy lo hace de las manos de muchos cazadores y de las mías propias. Gran
satisfacción me embarga, al ver como a cachorros les obliga el
instinto de su sangre invalorable, el ir ciegamente con todo el ímpetu
de su pequeño cuerpo, pero con un gran corazón, a prenderse
de la oreja de un lechón que a veces lo dobla en tamaño,
y sin ni siquiera haberlo Ese
instinto seguramente se habrá perdido en las generaciones venideras
al tratar de hacer al dogo argentino únicamente sin otro propósito
de ubicarlo como una mascota faldera. Las exposiciones de belleza han
abierto un gran mercado en el mundo y el dogo al no estar sujeto a pruebas
de trabajo va quedando en un bello y blanco animal, potente escultura
canina que en nada se parece al dogo argentino de sus orígenes
y para el cual fue concebido por los hermanos Nores Martínez, la
caza de Gran satisfacción también me dá, el tener noticias de gente doguera en muchas partes del mundo- no solo Argentina,- que persiste en darle al dogo la gimnasia funcional que tanto necesita y reclama su sangre de ancestros cazadores. Quiero acotar también que al incluirlo en el grupo II se lo mete en una misma bolsa que a los perros considerados potencialmente peligrososo y que políticos sin analizar ni conocer la raza la denigran, copiando leyes discutidas en todo el mundo. |